El estrés calórico (EC) en cerdas reproductoras representa uno de los principales factores limitantes en sistemas intensivos de producción porcina. Se define como la incapacidad del animal para disipar el calor metabólico cuando la temperatura ambiental excede su zona termoneutral, desencadenando respuestas fisiológicas, endocrinas y metabólicas que comprometen el desempeño productivo y reproductivo . Los cerdos son particularmente susceptibles debido a la ausencia de glándulas sudoríparas funcionales y a su elevada tasa metabólica .
Durante la gestación, el EC provoca hipertermia, aumento de la frecuencia respiratoria y redistribución del flujo sanguíneo hacia la periferia. Esto ocasiona hipoperfusión intestinal, incremento en la permeabilidad intestinal y endotoxemia, lo que desencadena inflamación sistémica. Además, la reducción en el consumo de alimento induce un balance energético negativo que afecta directamente el desarrollo fetal.
A nivel reproductivo, el EC se asocia con mayor mortalidad embrionaria, reducción del tamaño de camada, menor peso al nacimiento y aumento de lechones nacidos muertos. También puede alterar la función endocrina, comprometiendo la viabilidad embrionaria.
Adicionalmente, el estrés calórico durante la gestación puede generar programación fetal adversa, afectando el desarrollo muscular, incrementando la adipogénesis y reduciendo la eficiencia productiva futura de la descendencia.
En la etapa de lactancia, el EC reduce significativamente el consumo de alimento de la cerda, intensificando el balance energético negativo y promoviendo la movilización de reservas corporales. Esto impacta directamente la producción de leche, disminuyendo el crecimiento y peso al destete de los lechones.
Asimismo, se presentan alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina y cambios en el metabolismo de nutrientes, lo que reduce la eficiencia productiva. El EC también afecta la reproducción posterior, prolongando el intervalo destete–estro y disminuyendo la tasa de concepción.
Conclusión
El estrés calórico en marranas gestantes y lactantes induce una cascada de alteraciones fisiológicas, metabólicas y reproductivas que comprometen tanto el desempeño inmediato como la productividad futura del sistema. Durante la gestación, sus efectos se manifiestan principalmente en la viabilidad embrionaria y la programación fetal; mientras que en lactancia impacta directamente la producción de leche y la eficiencia reproductiva subsecuente. La evidencia científica demuestra que el EC no solo afecta a la cerda, sino que genera consecuencias transgeneracionales en la descendencia, consolidándose como uno de los principales desafíos en la producción porcina moderna.


